Pues lo había empezado hace meeeeeeses, pero después de hacer apenas la rama de una de las flores, lo abandoné. A saber por qué, pero no estaba nada inspirada!
Pero con el veranito lo retomé y esta vez era la definitiva :)

Tengo que confesar que no todo fue un camino de rosas y el hilo "Raspberry Parfait" de The Gentle Art no me ha dado más que disgustos de principio a fin. Para empezar, no cubre la tela tan bien como yo querría. Además, el degradado de las madejas no me gustaba y tuve que deshacer varias veces el vestido porque no me gustaba como quedaba. Y por último, y es lo más evidente, al ser una labor que tuve paralizada varios meses (y reconozco que no demasiado bien guardada), la tuve que lavar... aunque sabía a lo que me arriesgaba. Y a pesar de que había lavado las madejas antes de empezar a bordar, ocurrió lo esperado: el rojo destiñó y ahora la labor tiene un tono rosado en algunas partes, sobre todo alrededor de las flores de la parte superior izquierda y del vestido. El delantal también ha quedado... sonrosado!
Y sin embargo, curiosamente, no me enfadé ni entristecí tanto como pensaba. Supongo que son gajes del "oficio" (me moriría de hambre si tuviera que vivir de esto!) y es una personalización no intencionada, pero que le da cierta personalidad.
O eso digo yo para convencerme!!!
En realidad me siento bien porque la labor no ha acabado convertida en un UFO... para mí es un gran desafío haberlo acabado, aun con tantos contratiempos.
Tengo pensado utilizar el bordado para hacer un cojín con la tela acolchada que veis debajo, qué os parece?